Tips sobre la gallinaza, un subproducto de valor agregado

Con la transformación de la gallinaza, por medio de distintos tratamientos, como el secado, se genera una alternativa para darle valor a un residuo abundante en nuestras instalaciones de gallinas ponedoras y mitigar así también, el impacto ambiental negativo que se produce cuando la gallinaza no es procesada.


Con este artículo, el equipo técnico de Zucami pretende presentar TIPS que ayuden a nuestros clientes a conocer un subproducto de valor agregado como es la gallinaza en nuestras explotaciones de gallinas ponedoras.

Gallinaza, residuo orgánico de las explotaciones.

La gallinaza es la mezcla de heces y orina de las gallinas, a la que se une plumas, células de la mucosa del aparato digestivo, la porción no digerible de los alimento y diversas sales minerales.
La gallinaza y la pollinaza, son productos distintos:

Gallinaza.

Excretas de gallinas ponedoras que se acumulan durante la etapa de producción de huevo o bien durante periodos de desarrollo de este tipo de aves, mezclado con desperdicios de alimento y plumas.
Puede o no considerarse la mezcla con los materiales de la cama.

Pollinaza.

Excretas de aves de engorde (carne), desde su inicio hasta su salida al mercado, mezclado con desperdicio de alimento, plumas y materiales usados como cama.

Cantidad y Calidad de la gallinaza.

Conocer cuál es la cantidad y composición de la gallinaza y las camas producidas con diferentes prácticas de producción avícola es fundamental para una gestión eficiente y respetuosa con el ambiente.
Existen varios factores que influencian la cantidad y calidad de la gallinaza como la edad del ave, el sistema de producción y alimentación de las gallinas, el consumo y la composición del alimento, la cantidad de plumas, factores ambientales como temperatura y ventilación, etc.
Como referencia, se ha demostrado según distintos estudios que en promedio, las aves producen de 120-140gr de heces diarias, que contienen el 75 % de agua.

¿Para qué se usa la gallinaza?.

La gestión más habitual y aconsejable de la gallinaza es el aprovechamiento como fertilizante orgánico, contribuyendo así a incrementar la producción agrícola ya que mejora la productividad de los cultivos.
A su vez, impide la necesidad de incrementar la superficie agrícola, conservando el suelo, evitando su degradación.
Conocer el efecto que provoca este residuo al medioambiente posibilita la adopción de medidas encaminadas a elevar la productividad sostenible en la avicultura y al mismo tiempo, garantizar la salud de productores, consumidores y del entorno.

Manejo de la gallinaza.

El manejo en fresco basado en amontonamientos temporales, puede conllevar una serie de problemas (elevados costes de transporte a parcela, lixiviados, emisiones, malos olores, dificultad de aplicación en campo…).
Para minimizarlos, se plantean dos posibles alternativas de manejo previo a la aplicación, el secado y el compostaje.
COMPOSTAJE:
El compostaje es una fermentación aerobia, es decir, en presencia de oxígeno, de la materia orgánica fresca de origen animal o vegetal, que es descompuesta dando lugar a un producto final estabilizado llamado compost.

Este proceso ocurre de manera espontánea, si bien, lo facilitamos mediante la realización de volteos.


La tasa de humedad, las dimensiones de los montones, el espacio que ocupa este residuo, los costes de gestión y la mano de obra hacen que el secado de la gallinaza se posiciones como la forma más rentable y eficiente de tratar este producto.

SECADO DE LA GALLINAZA:
El proceso de secado de la gallinaza busca conseguir un producto más fácilmente manejable mejorando su posterior almacenamiento y valorización agrícola, disminuyendo además las posibilidades de contaminación, así como la emisión de olores y la proliferación de insectos en comparación con el manejo en fresco.

El secado de la gallinaza se puede llevar a cabo en el exterior de las naves o galpones avícolas, aprovechando el aire que se extrae de la ventilación de las naves para realizar el secado.

El secado de la gallinaza presenta las siguientes ventajas:

Eficacia energética:

  • Se utilizan para secar la gallinaza, las calorías producidas en el interior de la nave por los animales y que salen al exterior por el sistema de ventilación forzada.
  • En verano se toma el aire del exterior en los días que éste tiene una temperatura elevada.

Eficacia medioambiental:

  • El secado se produce de forma continúa las 24 horas del día, de forma que la gallinaza permanece fresca en las instalaciones únicamente 24 horas.
  • Con ello se reducen las emisiones de amoniaco a la atmósfera en relación al sistema clásico actual de almacenamiento hasta el momento de reparto en parcelas.
  • Además se evita la proliferación de olores y moscas, lo que favorece un medio sano entorno a la granja.

Eficacia fertilizante:

  • El producto obtenido tiene entre el 80-85% de materia seca lo que hace que sea muy manejable y que incluso se pueda peletizar para su mejor reparto con los medios habituales.
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